Desconectado

Diario de Almería; 30/03/2018

Mientras ustedes leen esto yo debería estar en Copenhague. Los días festivos que cada año nos regala la Semana Santa de jueves a domingo son una bendición para aquellos a los que nos gusta descubrir mundo. Como decía, imagino que en estos momentos estaré paseando por las coloridas calles de la capital danesa, degustando algún producto local —probablemente cerveza— o, incluso, visitando Malmoe, ciudad sueca situada justo al otro lado del Mar Báltico, a apenas media hora en tren. Disculpen. No pretendo ser pedante. Solo contextualizo.

Antes de volar hacia este pequeño país, busqué el día y la hora del partido del Almería. Tenía asumido que no podría ver a los de Alcaraz esta jornada. Era del todo improbable. Casi más por el hecho de tener que convencer a mi novia de desperdiciar dos horas de nuestro viaje en ver a este aburridísimo equipo que por la posibilidad de encontrar un pub danés interesado en proyectar un Almería-Sporting. Era el domingo a las 18 horas. Miré, entonces, mi billete de regreso a Málaga. El mismo día, al mismo tiempo. Teniendo en cuenta la duración del vuelo, de más de tres horas y media, la conclusión era clara: no solo no iba a ver a los andaluces, sino que ni siquiera iba a poder seguir el partido. Un desamparo que, para los que llevamos desde la adolescencia bajo el yugo de las nuevas tecnologías, es poco menos que una odisea.

Seguiré disfrutando de mi viaje y, pasado mañana, durante el vuelo de regreso, le daré vueltas, nervioso, a la cabeza. Pensando en la inseguridad de Trujillo. En la espalda de Motta. En si Verza sigue con su afán de fallar más pases de los que acierta. En si Gaspar estará más atinado que de costumbre con los centros. En si Soleri al fin vuelve a ver portería. Y, entonces, quizás, me sienta afortunado de estar a 10.000 metros de altura. A 3.000 kilómetros de Almería. En una cabina estrecha e incómoda, pero desconectado. Mirar el resultado al aterrizar en Málaga será más indoloro que seguir el partido en directo. Mi salud me lo agradecerá.

Deja un comentario