La mala suerte

Diario de Almería; 20/01/17

Parece que, aunque todavía son cinco los jugadores que permanecen de baja, la plaga de lesiones de la UD Almería empieza a amainar. Ya tocaba. Hasta 12 de los 22 futbolistas que empezaron el curso con el primer equipo han pasado por la sala médica en lo que va de temporada, es decir, más del 50% de la plantilla cuando apenas se ha cumplido el ecuador de la competición. Una barbaridad. El propio Lucas Alcaraz, tras más de dos décadas en los banquillos, reconoció que jamás había hecho frente a algo así. Un drama que ni mucho menos puede ser fruto del azar.

Realmente, son muchos los factores que pueden llevar a esta trágica situación. Uno de ellos, claro, es el firmar jugadores ya entrados en años y que llevaban bastantes meses de inactividad, como Álamo, Verza, Tino Costa o Nauzet Alemán. Mandi, aunque más joven, también venía de un curso en blanco, mientras que jugadores como Caballero o Fran Rodríguez no tuvieron continuidad en sus clubes. Todos ellos han caído lesionados esta campaña. Una pretemporada errónea podría ser otro de los motivos que explicasen esta plaga. Me dicen que los métodos de Miguel Ángel Fernández, preparador físico de Ramis, no eran los más adecuados en función del perfil de sus jugadores y las exigencias de la temporada. También podría ser que la carga de trabajo semanal fuese inadecuada, aunque de los profesionales que rodean a Lucas Alcaraz las referencias sí son bastante mejores. Por último, están los jugadores. Habría que ver si realmente se cuidan, haciendo caso de las advertencias del cuerpo técnico, o si por el contrario prefieren despreocuparse.

En cualquier caso, es un asunto serio, sobre todo teniendo en cuenta que apenas hay 19 fichas en la primera plantilla. Dos más, si se suma a Gaspar y Pervis, que pertenecen al filial. No habría estado mal que alguien hubiese salido a explicarnos los motivos de esta plaga más propia de un club de barrio que de un vestuario lleno de profesionales que viven de esto. Como siempre, nadie carga con la culpa. La mala suerte, una vez más.

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