Las dos caras

Diario de Almería; 08/09/2018

Se ha podido ver en las jornadas que se llevan disputadas hasta la fecha: los partidos que se jueguen de tú a tú le costarán mucho al Almería. Cádiz, Tenerife y Málaga demostraron contar con futbolistas más técnicos y, por tanto, con equipos más virtuosos con balón. No obstante, los rojiblancos fueron capaces de plantar cara a estos dos últimos. ¿Por qué? Por su condición de local. Si algo nos han enseñado todos estos años en la categoría de plata es que, en Segunda, la mayoría de equipos visitantes suelen plantear muy poco a nivel ofensivo, siendo la tónica habitual la de dar por bueno el empate y, si acaso, intentar lograr la victoria con algún contraataque.

Esto hace que el empuje local sea suficiente, en muchos casos, para igualar fuerzas, independientemente de la diferencia de potencial, aunque luego la calidad sí se vea reflejada en la eficacia de unos y otros de cara a gol. Solo hay que comparar los dos Almerías que se han visto hasta la fecha. Uno timorato, el del Carranza, y otro atrevido, el del Mediterráneo. Podríamos decir que el Almería de Cádiz fue similar al Tenerife y al Málaga de aquí, siendo el Cádiz del Carranza muy parecido al Almería del Mediterráneo. Un símil lioso, pero que explica lo que es la categoría.

Por esta regla de tres no se debería esperar gran cosa por parte del cuadro andaluz en el partido en Pamplona. El Almería es inferior en calidad a la mayoría de rivales. Eso, sumado al comportamiento de los equipos visitantes anteriormente comentado, hace que los partidos lejos de la capital pinten muy mal este curso.

No obstante, si algo tengo claro es que la persona idónea para exprimir al máximo a una plantilla de este estilo es Fran Fernández. El almeriense ha demostrado ser capaz de sacar lo mejor de futbolistas de los que se espera muy poco, y la actitud del equipo y su disposición táctica invitan a pensar en que se puede competir por lograr la permanencia. Es un objetivo desalentador, sí, pero ni a él ni a su cuerpo técnico se les podrá exigir más. Para ello, ya está el que se sienta en el palco.

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