Los mensajes

Diario de Almería; 11/08/2018

Es ya habitual: cada vez que Alfonso García agarra un micrófono nos ofrece todo un recital de incongruencias y disparates. Tras aconsejar —una vez más— a la prensa sobre cómo hacer su trabajo, el presidente de la UD Almería pasó olímpicamente de las peticiones de Fran Fernández del pasado fin de semana. “No contamos con Caballero. Buscamos a un delantero con otro perfil”, aseguró el entrenador almeriense a la conclusión del duelo contra el CD El Ejido, algo que también había dejado entrever Corona en alguna intervención reciente. “La prioridad es traer a un lateral izquierdo y a un pivote”, sentenció Alfonso García el miércoles.

Puede que todo se trate de una estrategia y que el máximo mandatario no quiera hacer ver al resto de rivales sus urgencias por hacerse con un nueve, pero la dejadez a la que el de Águilas nos ha acostumbrado en estos últimos años nos invita a pensar en que, directamente, Alfonso García no sabe ni el qué ni el cómo ni el cuándo de las palabras de su director deportivo y su entrenador en público. Por eso, no tiene el más mínimo reparo en ofrecer una versión totalmente opuesta a la suya, aunque sea más que palpable la necesidad de un goleador.

Especialmente llamativo fue también el tema de la cantera. García explicó que las bases consumen un millón y medio de euros por temporada, algo que la prensa no valora, según él, dando un nuevo apunte a los periodistas de cómo deben enfocar sus informaciones. El presidente olvidó, no obstante, los ingresos que le genera esa cantera gracias a las ventas de jugadores formados en ella, al mismo tiempo que no parece muy ético utilizar este justificante escasas semanas después de que expirase la licencia de los terrenos destinados a la construcción de la ciudad deportiva que iba a ir destinada, precisamente, a estas bases, las grandes perjudicadas de una de las mayores mentiras de Alfonso García.

Las excusas no dejan de florecer. Son casi tan variadas como la procedencia de muchos de los fichajes unionistas. Afortunadamente, cada vez somos menos los que nos las creemos.

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