Nosotros

Diario de Almería; 02/06/2018

Como el que no quiere la cosa, muy valiente, en los días previos al Almería-Alcorcón me lancé a hacer una encuesta a través de mi cuenta de Twitter: “En el caso de que el Almería se jugase la permanencia dentro de dos semanas, ¿estarías dispuesto a ir hasta Lugo?”. Un 64% de los votantes dijo que sí, resultado entre el que me incluí, aunque yo no pudiese responder a la pregunta, al ser mía. No le di mayor importancia. Total, pensaba que, ante el Alcorcón, los tres puntos se quedarían en Almería y el partido de hoy sería testimonial. Una utopía. Como si estos últimos cinco años no me hubieran enseñado nada.

Nos vamos a Lugo, ¿no?”, me recordó mi amigo Nico el mismo domingo de madrugada, en pleno bajón por ese 0-0 que nos hizo vivir una de las noches futbolísticas más duras que muchos recordamos. “Mañana hablamos”, respondí, aún hundido. Al final, no pude decir que no. Junto a Nico y a mí, otros 298 aficionados partieron esta pasada medianoche hacia Lugo.

Los directivos y los jugadores no se merecen esta afición”, se ha repetido hasta la saciedad esta semana. Y es cierto. Sin embargo, creo que ninguno de los que estamos hoy en Lugo lo hacemos por ellos. Los hacemos, primero, por nosotros. Porque lo necesitamos. Porque 1.100 kilómetros no son nada habiendo tanto en juego. Lo hacemos, también, por este escudo, el mismo que nos llevó a la gloria, trayéndonos estabilidad futbolística y situando a Almería en el mapa del balompié nacional. Lo hacemos por los que os quedáis en Almería, sufriendo a través del televisor. Porque queremos que os escuchéis en el sonido ambiente del Anxo Carro y sepáis que aquello que tanto os duele no está solo.

Y, por último, lo hacemos porque, pase lo que pase a partir de las 20.30 horas, hoy los protagonistas somos nosotros. Los de la grada. Los de la televisión. Hoy la alegría o la tristeza será nuestra. Solo nuestra. De nadie más. Porque muy pocos miembros del club merecerían compartir un sentimiento tan íntimo con nosotros. Llevan años demostrando que no nos entienden.

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